lunes, 24 de enero de 2011

Día 76: Sueños de los Eternos 2.0

Tercera historia de los Eternos:

El libro del Destino

La noche era nublada en Rachel, y llovía a cantaros fuera. La joven se había resguardado en su casa, y estaba cansada luego de su largo día. Las cosas habían cambiado. Todo se había torcido, pero no se iba dejar vencer y menos ahora. La lluvia golpeaba el techo de la casa y se recostó en la cama entre las sabanas. Las había cambiado y guardado en el armario sus cosas. 

Suspiró al recostarse de la cama tapandose con las mismas. Cerró los ojos, pensando en lo que había pasado, intentando apartarlo de su mente. No pudo evitar que unas lagrimas cayeran por sus ojos, mientras abrazaba el gato negro. 

...

No se dio cuenta, pero se encontraba en un laberinto, relleno de arboles llenos de rosas. Los arboles con las rosas, hacían daño, con el mas minimo contacto. ¿Donde estoy? Caminó por un largo rato, que parecía eterno, pero a la vez rápido. El susurro de una voz la hizo detenerse en seco. ¿O-otra vez.. ? ¿Makoto? Observó al final del pasillo, un gato negro que se detenía frente a ella. Caminó lentamente al principio, luego constante se fue acercando fue corriendo. ¡¡ESPERA!! El gato se levantó y siguió corriendo por la derecha.

Pero al girar, había desaparecido. En su lugar, había una figura sentada por una estatua, alta, con un traje de color oscuro, no se veía bien, pero que le cubría el rostro o solo sus ojos, que sostenía un libro. Lo llevaba encadenado por la cubierta.

La pelirroja se acercó lentamente con cierto miedo. No debes temer, mortal ¿Quien eres?
El hombre se mantuvo en silencio y ella calló incomoda. Mejor no preguntar quien soy, sino... quien eres tu... 

La chica observó desde lejos al señor encapuchado, y se sentó cerca. Una clon, una clon de la Corporación. Que debe de llevar la alegría a todos. Pero... ¿Que hacer si yo no soy feliz?.. ¿Porque me pasa esto a mi? Perdí a quien quería... Perdí ahora a alguien que era especial.

¿En realidad lo era? Julieth no miró al encapuchado y se encogió en si misma abrazando sus piernas. La vida de los mortales cambia constantemente, siempre hay algo nuevo, que ellos no se esperan, pero.. yo se como acabará todo. Acarició la cubierta del libro, levantando el interés de la joven. ¿Y.. como acaba el mío? No se si escuchó una risa, o algo similar, pero se levantó del asiento.

Todos los mortales acaban igual, Julieth, solo que algunos aprenden de esas vidas, otros no... Calló un segundo y se alejó de la joven a paso lento, Julieth se levantó intentando seguirlo. Y yo.. ¿he aprendido?

Los mortales... siempre tienen que seguir aprendiendo.. La imagen de Destino se fue difuminando en el espacio metiendose en el laberinto. Pero.. aun te queda que aprender, Julieth. 

....

La joven se despertó mirando el gato negro, y una de las cartas del destino cerca de ella. Suspiró y miró la carta del Sol, dandole un beso en ella y volviendose a dormir.







Leb

No hay comentarios: